EXPOSICIÓN 10 DICIEMBRE, CENTRO DE DISEÑO CINE Y TELEVISIÓN

Metro de Ciudad de México

EL PROYECTO

MOVILIENCIA es un proyecto de investigación visual y documental que muestra cómo el transporte no solo funciona como un sistema de movilidad, sino también como un dispositivo que modela, condiciona y transforma al cuerpo humano sin importar el medio en el que se trasladen.


Se critican las marcas en la piel, las fisiológicas, oculares y la arquitectura forense. Las personas pasan hasta seis años de su vida en traslados, en donde las mismas experimentan modificaciones corporales las cuales no siempre son visibilizadas.

Persona en el metro

MARCAS DE PIEL

Expuesta constantemente al polvo, humo y calor, se reseca, irrita y envejece prematuramente.

El contacto con superficies compartidas provoca fricción e infecciones leves, mientras que la contaminación y el estrés urbano alteran sus defensas naturales.

Persona en el metro

MARCAS FISIOLÓGICAS

Cada viaje exige que el cuerpo se adapte a espacios reducidos, saturación de personas y movimientos bruscos, generando posturas forzadas, tensiones musculares y fatiga acumulada.

Las piernas, espalda, hombros y tobillos resienten las largas esperas, los trayectos prolongados y la necesidad de mantener el equilibrio.

Tanto pasajeros como conductores desarrollan patrones de postura y respiración condicionados por el ritmo del tránsito. ciudad.

Persona en el metro

LA MIRADA

Los ojos enfrentan un ambiente agresivo en cada trayecto por la Ciudad de México: partículas de polvo, humo y restos metálicos que causan resequedad, irritación y aumentan el riesgo de infecciones. El aire seco y la ventilación cerrada intensifican la sensación de ardor y desgaste.

Persona en el metro

ARQUITECTURA FORENSE

La arquitectura del transporte en la Ciudad de México funciona como una evidencia forense del movimiento urbano. Cada unidad y estación registra rastros físicos: barandales brillantes por el roce de miles de manos, asientos hundidos por cuerpos comprimidos, pisos desgastados por trayectos repetidos, metales opacos y vidrios rayados que narran el paso constante de la multitud. En camiones sobrecargados, el espacio se deforma y los cuerpos se superponen, convirtiendo la estructura en un medio de resistencia.

Armando / 53 años

Yo tengo diabetes y se me hinchan los pies. En el metro nadie te cede el asiento aunque te vean. He terminado con calambres bien fuertes en el camino.

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Victoria / 32 años

“Entre la espera en el sol y el empujón para subir, termino con la cara roja y toda pegajosa. Me salen como salpullidos cuando no corre el aire. Ya ni me pongo maquillaje.”

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Esther / 31 años

“Salgo del metro con los ojos bien rojos de tanto polvo. A veces siento que traigo arenita. Y cuando veo la hora, me desanimo porque sé que me falta otra hora para llegar.”

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